domingo, 28 de mayo de 2017

EL ESCUDO FRANCISCANO

¿Sabes lo que significa este símbolo?

Uno de los símbolos que identifica y caracteriza a los franciscanos en el mundo entero es el escudo de la Orden que se ha propagado, el mismo que ha sido difundido por los mismos frailes como una señal de su presencia. Dejando aparte la gran variedad de símbolos que a lo largo de los ocho siglos de historia de la Orden Franciscana han formado y forman parte de su vida: la tau, el cordón, las llagas..., vamos a detenernos en "los brazos cruzados de Cristo y Francisco", si quieres saber mas: MIRA ESTE VÍDEO 










jueves, 25 de mayo de 2017

La Unión entre los Franciscanos

¿Es posible la unidad de los Franciscanos?


Por primera vez en la historia, convocados por el VII Congreso de la Escuela Superior de Estudios Franciscanos (ESEF), los Ministros Generales de la Orden Franciscana, los Conventuales, los Observantes y los  Capuchinos se encontraron durante tres días para hablar de UNIDAD.




sábado, 6 de mayo de 2017

De cómo conocer el espíritu del Señor

ADMONICIÓN XII

De cómo conocer el espíritu del Señor
Así se puede conocer si el siervo de Dios tiene el espíritu del Señor: si, cuando el Señor obra por medio de él algún bien, no por eso su carne se exalta, porque siempre es contraria a todo lo bueno, sino que, más bien, se tiene por más vil ante sus propios ojos y se estima menor que todos los otros hombres.

¿Quieres saber sobre esta admonición de s. Francisco? Pues bien, te veo en el vídeo, ¡Paz y Bien!


EL AMOR NO ES AMADO

«¡El Amor no es amado! ¡El Amor no es amado!», repetía frecuentemente el Santo, herido en su fina sensibilidad de amante, al comprobar la fría indiferencia de los cristianos ante las amorosas finezas del Redentor.
Este amor a Jesucristo será el resorte mágico que le impulsará a realizar acciones que un hombre superficial tal vez considere como niñerías. Cada vez que pronunciaba el nombre de Jesús se relamía los labios. Deseaba que sus frailes recogiesen del suelo los fragmentos de pergamino que hallasen porque en ellos podía encontrarse escrito el nombre del Señor. En cierta ocasión se desnudaron él y su compañero para vestir a un mendigo, porque los pobres eran hermanos de Jesucristo. En la Sagrada Escritura se alude al Redentor como a un leproso, razón suficiente para que Francisco reservase para estos desgraciados, a quienes llamaba los hermanos cristianos, sus más finas atenciones. La fidelidad incondicional a la Iglesia y la devoción al Papado, una de las grandes virtudes del Santo, no frecuentes en una época minada por pequeñas pero múltiples heterodoxias, obedecía a su firme persuasión de que la Iglesia era la Esposa de Jesucristo, y el Papa su Vicario en la tierra.